A vueltas con la retribución de los administradores

Cambios estutosLa Ley 31/2014, de 3 de diciembre, por la que se modifica la Ley de Sociedades de Capital (LSC) para la mejora del gobierno corporativo, introducía tres modificaciones en lo referente a las remuneraciones de los administradores.

Por un lado el artículo 217 establece que el cargo de administrador es gratuito, a menos que los estatutos sociales establezcan lo contrario determinando el sistema de remuneración. Este sistema puede consistir en una asignación fija, dietas de asistencia, participación en beneficios,  retribución variable, en acciones,  indemnizaciones por cese, o los sistemas de ahorro o previsión que se consideren oportunos.

El importe máximo de la remuneración anual del conjunto de los administradores en su condición de tales deberá ser aprobado por la junta general y permanecerá vigente en tanto no se apruebe su modificación. Además la remuneración de los administradores deberá en todo caso guardar una proporción razonable con la importancia de la sociedad, la situación económica que tuviera en cada momento y los estándares de mercado de empresas comparables.

En la remuneración mediante participación en beneficios, los estatutos marcarán un % máximo, que en el caso de la sociedad de responsabilidad limitada en ningún caso podrá ser superior al diez por ciento de los beneficios repartibles entre los socios, según al artículo 218.

Finalmente el 219 establece las condiciones de la remuneración vinculada a las acciones de la sociedad.

 

El problema es el régimen transitorio que establece que los cambios de sistema de remuneración deben efectuarse en la primera junta después del 1 de enero de 2015. Muchas sociedades, siguiendo las instrucciones del régimen anterior marcan en sus estatutos que el cargo es gratuito. Pues bien, Hacienda ya ha indicado que a partir del 2016, todas las sociedades que mantengan en sus estatutos el cargo gratuito, no podrán deducirse pago alguno a los administradores.

Para ello debemos elevar a público ante notario la modificación y llevarla al registro mercantil pertinente para evitar los perjuicios que esta medida puede conllevar.

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